El último beso
sabe a hiel, a incierto destino
un suave sabor de ternura
un trágico tornado de humo
el amargo gusto de la locura
El último beso
es el fin, el último de una secuencia
es la savia de un árbol
los puentes entre tu mundo el mío
los incansables cosquilleos y hasta ardor.
El último beso
llegará el día menos pensado
o en la hora de más oscuridad
y sólo la luz reflejada en tus pupilas
descubrirá mi decidida ansiedad.
El último beso
sabe a trágico destino
después de atravesar volcanes
y hasta la luna defenestrada
tiene sabor a sentimientos inanes.
y tus ojos azules brillan
y mis ojos marrones lloran
y mi boca procrea el fin, un desarme
y tu boca solamente buscame besarme
El último beso llega,
aunque jamás se quiera.
sábado 10 de octubre de 2009
martes 4 de agosto de 2009
Te convertiste en una sombra
Te fuiste lejos junto con la marea,
y te convertiste en una sombra,
se borraron tus rasgos,
tu rostro y tu frescura,
y con ese desvanecimiento te fuiste,
inundada por el odio,
triturando las mañanas que juntos pintamos,
machacando las tardes,
pisoteando cada segundo transcurrido.
Oscurecer mis bondades,
eso solamente tu aura maligna deseaba,
y mientras los trastornos me consumían,
tus sonrisas plagaban la habitación,
tus labios mojados empañaban los vidrios resquebrajados,
entre herida y herida de la transparencia,
te alejabas, poco a poco,
con todo tu mal ya desatado, ya cansado.
Te fuiste una mañana invernal
te convertiste en una sombra, amor
en una sombra vana y deambulante,
una sombra vagabunda, arrastrando tus tristezas corrientes,
nuestros momentos y tu sed insaciable.
Corriste tras el sol,
queriendo enjaularlo,
te aventaste a las desilusiones tempranas,
te alejaste de mí.
negando nuestro lazo,
y me olvidaste por un segundo, me olvidaste por siempre.
Te convertiste en una sombra
y ya no puedo reconocerte entre todas las otras sombras.
y te convertiste en una sombra,
se borraron tus rasgos,
tu rostro y tu frescura,
y con ese desvanecimiento te fuiste,
inundada por el odio,
triturando las mañanas que juntos pintamos,
machacando las tardes,
pisoteando cada segundo transcurrido.
Oscurecer mis bondades,
eso solamente tu aura maligna deseaba,
y mientras los trastornos me consumían,
tus sonrisas plagaban la habitación,
tus labios mojados empañaban los vidrios resquebrajados,
entre herida y herida de la transparencia,
te alejabas, poco a poco,
con todo tu mal ya desatado, ya cansado.
Te fuiste una mañana invernal
te convertiste en una sombra, amor
en una sombra vana y deambulante,
una sombra vagabunda, arrastrando tus tristezas corrientes,
nuestros momentos y tu sed insaciable.
Corriste tras el sol,
queriendo enjaularlo,
te aventaste a las desilusiones tempranas,
te alejaste de mí.
negando nuestro lazo,
y me olvidaste por un segundo, me olvidaste por siempre.
Te convertiste en una sombra
y ya no puedo reconocerte entre todas las otras sombras.
sábado 18 de julio de 2009
La miseria (*)
Amor, suéltame
déjame ir
porque me has ahogado con tu visita
y has penetrado en toda mi serenidad
¡libérame!
Amor, te lo ruego,
amor que brota de la lluvia
que nace del desasosiego
supura por la bocas lientas
y entre el bosque y el lucero, me retienes
me torturas con tu belleza
con tu desmedido poderío..
Déjame libre, libérame...
Te suplico me liberes
ya no agites mi corazón
con la nostalgia de amar, de ser amado,
encontrar a alguien,
ser el más perdido enamorado.
No me obliges a besar
a tocar cuerpos tibios
abrazar almas, encerrar tristezas
Amor, sí, tú, origen y causa de todas las cosas,
tú que deambulas por las tierras lejanas, y cercanas
uniendo espíritus solitarios,
déjame libre... te lo ruego, te lo exijo.
Porque la pena es doble cuando
te hallas en el medio,
acrecenta la miseria,
y el dolor retuerce mis heridas si te me acercas,
pobre vagabundo de vagas palabras, que improperio.
¡Libérame! ¡Libera mi alma, ahora!
*de "Más allá del mundo hay dragones" por Jonatan Porcelo.
déjame ir
porque me has ahogado con tu visita
y has penetrado en toda mi serenidad
¡libérame!
Amor, te lo ruego,
amor que brota de la lluvia
que nace del desasosiego
supura por la bocas lientas
y entre el bosque y el lucero, me retienes
me torturas con tu belleza
con tu desmedido poderío..
Déjame libre, libérame...
Te suplico me liberes
ya no agites mi corazón
con la nostalgia de amar, de ser amado,
encontrar a alguien,
ser el más perdido enamorado.
No me obliges a besar
a tocar cuerpos tibios
abrazar almas, encerrar tristezas
Amor, sí, tú, origen y causa de todas las cosas,
tú que deambulas por las tierras lejanas, y cercanas
uniendo espíritus solitarios,
déjame libre... te lo ruego, te lo exijo.
Porque la pena es doble cuando
te hallas en el medio,
acrecenta la miseria,
y el dolor retuerce mis heridas si te me acercas,
pobre vagabundo de vagas palabras, que improperio.
¡Libérame! ¡Libera mi alma, ahora!
*de "Más allá del mundo hay dragones" por Jonatan Porcelo.
miércoles 1 de julio de 2009
El momento en que se detiene el ruidoso murmullo del mar
¿Has oído el momento en que se detiene el ruidoso murmullo del mar?
En ese momento puede oírse:
sálvame, amor, dónde estás, háblame, mi otoño,
mís días, el fin, el resto de tu vida, te necesito,
te extraño, abrázame, la luz, mi vida, amor, te amo,
oye, mira, siénte, sálvame, ahuyenta esa horrible pesadilla,
qué es ésto, en dónde he estado, por qué, te amo, hombre, soy hombre,
tú hermoso hombre de espíritu encerrado con aroma a
acero hecho añicos, dónde te has escondido... sálvame, sálvame.
En ese momento puede oírse:
sálvame, amor, dónde estás, háblame, mi otoño,
mís días, el fin, el resto de tu vida, te necesito,
te extraño, abrázame, la luz, mi vida, amor, te amo,
oye, mira, siénte, sálvame, ahuyenta esa horrible pesadilla,
qué es ésto, en dónde he estado, por qué, te amo, hombre, soy hombre,
tú hermoso hombre de espíritu encerrado con aroma a
acero hecho añicos, dónde te has escondido... sálvame, sálvame.
sábado 27 de junio de 2009
En el fondo del mar
En el fondo del mar
se murieron nuestros momentos
chispas tristes que lejos se fueron
acero frío con ruido de llanto
cubrió nuestra cama sin vacilaciones.
¿A dónde fuimos?
¿Qué ha sucedido con los amaneceres?
Amapolas que rugen desde una tierra calma y tranquila,
savia amarga que ahora se encuentra en nuestras bocas
y ya no queremos besar.
¿Por qué se ve todo tan calmo aquí abajo?
¿Por qué se ahoga hoy nuestra euforia apasionada?
Dulces pimpollos de tardes tan nimias,
carrouseles gigantes de nuestro observatorio:
las aguas los tapan, los hunden, se los tragan.
Cientos de memorias que se hunden en el barro enemigo.
Nubes de olvido naciendo en la oscuridad abismal,
el fuego incendiario, el fuego bestial: ¡no vive, no siente,
no despertará jamás!
Orquestas indulgentes tocando arpas carcomidas por
el daño indolente de las aguas;
aguas intranquilas, aguas salvajes,
aguas que no miran, no escuchan, no se compadecen...
y el fondo del mar repleto de nuestros momentos muertos.
se murieron nuestros momentos
chispas tristes que lejos se fueron
acero frío con ruido de llanto
cubrió nuestra cama sin vacilaciones.
¿A dónde fuimos?
¿Qué ha sucedido con los amaneceres?
Amapolas que rugen desde una tierra calma y tranquila,
savia amarga que ahora se encuentra en nuestras bocas
y ya no queremos besar.
¿Por qué se ve todo tan calmo aquí abajo?
¿Por qué se ahoga hoy nuestra euforia apasionada?
Dulces pimpollos de tardes tan nimias,
carrouseles gigantes de nuestro observatorio:
las aguas los tapan, los hunden, se los tragan.
Cientos de memorias que se hunden en el barro enemigo.
Nubes de olvido naciendo en la oscuridad abismal,
el fuego incendiario, el fuego bestial: ¡no vive, no siente,
no despertará jamás!
Orquestas indulgentes tocando arpas carcomidas por
el daño indolente de las aguas;
aguas intranquilas, aguas salvajes,
aguas que no miran, no escuchan, no se compadecen...
y el fondo del mar repleto de nuestros momentos muertos.
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